Que el contenido sobre inseguridad no nos genere estigmas
Nicolás Mejía
- noviembre 5, 2025
- 6 Min Read
DOI: https://doi.org/10.25012/motus.004
Puede que cuando estemos usando nuestras redes sociales se filtre algún contenido amarillista, sensacionalista o impactante en nuestra pantalla: crímenes, accidentes de tránsito, riñas… es inevitable. Y más si es un hecho viral… y más si es sobre una figura pública.
Por ejemplo, tan solo recordemos a Charlie Kirk, en Estados Unidos (⬈). Yo me enteré por TikTok. Recuerdo videos muy explícitos, detallados y desde varios ángulos. También recuerdo que en los siguientes días avanzó la noticia y que capturaron a un hombre blanco, joven y del mismo estado donde ocurrió el atentado, Utah. Acá viene un tema importante sobre estigmas: en la rueda de prensa, el gobernador de Utah declaró al público que esperaba que el perpetrador no fuera uno de nosotros (⬈)… ¿uno de nosotros?
Los comentarios del video hablan por sí solos. Los traduzco:
- “¿Entonces, está llorando [el gobernador] porque no puede culpar a otro grupo étnico?” (más de 70 mil likes);
- “Traducción de lo que dijo: ‘Realmente esperaba y rezaba porque el asesino no fuera un hombre blanco’” (más de 100 mil likes);
- “¿Acaba de decir que ‘esperaba que el perpretador fuera negro, musulmán o un inmigrante?’” (más de 30 mil likes).
Este tipo de contenidos pueden ser incómodos (o alimentan nuestro morbo) y nuestros sentimientos nos ponen muchas veces a estigmatizar. Por ejemplo, en videos de robos en contexto de Colombia o Latinoamérica, que me han salido, he visto comentarios de usuarios del tipo “¿De quién sospeCHAMOS?” o “¿De qué venezonalidad es?” y eso delata un poco los estigmas en los que caemos cuando usamos nuestras redes sociales o, por lo menos, nuestro acercamiento a este tipo de estigmatización.
Además de que este tipo de contenidos se filtre en nuestra cotidianidad por el algoritmo de nuestras cuentas, particularmente en Facebook existen grupos con comunidades que publican sobre información de interés para un sector y esa información, muchas veces, termina siendo sobre temas de inseguridad, como un atraco que ocurrió sobre esa avenida que conoces o, curiosamente, sobre perros o gatos callejeros que aparecen o son del sector. Y, de la misma forma como en TikTok se puede analizar el sentimiento de la gente basado en comentarios, en los grupos de Facebook también se puede hacer un análisis a través de la interacción, comentarios, respuestas y compartidos de los usuarios.
De esto anterior, se deriva un estudió de Violeta Dikenstein (⬈) para hacer un análisis de los estigmas que pueden fomentarse (⬈) a través de los posts y las interacciones en un grupo en Facebook que tenía como temática la inseguridad en Barracas, un sector (barrio, provincia, villa…) en Buenos Aires, Argentina.
Nos cuenta cómo una publicación en este grupo, sobre un caso de inseguridad, se vuelve en un foro que facilita expresar la frustración gracias a un “relajamiento de las reglas de la sociedad”: insultos, arengas, reclamos, injurias… todo lo que no se puede decir con facilidad en otro contexto, lo permite este grupo; pero, con unos fines particulares.
A través del análisis de Violeta descubrimos que los insultos cumplen una función estigmatizante en cuanto a que revelan en su discurso y, así mismo, en los imaginarios sociales, que los delincuentes son escoria, basura, animales… de ahí en adelante, deshumanizados, circula el estigma.
“Denominaciones para aludir al delincuente”, fuente: Dikenstein (⬈).
Uno de los ejes que encontró la investigadora se enfoca en que en los grupos se pretende difundir información y los rostros de los delincuentes. Hay un gran interés en poder ponerle cara al delincuente, pues la virtualidad y la realidad convergen con facilidad al ser parte del grupo que publica el día a día de un barrio. Menciona, además, que hay una normalización a comentarios sobre muerte y justicia por mano propia: “quebrarle los deditos no sirve xq curan, yo se los cortaría, así todos sabemos que era por robar hdp!!!!”
Otro de los ejes tiene que ver con contenido de inseguridad cuando aparentemente es cometido por un menor. En estos casos las denominaciones no son tan abruptas y se hace una reflexión sobre el imaginario del “menor” en los barrios, pues, si no están en espacios cerrados, la escuela o son de una familia, son peligrosos. Por otro lado, también hay insatisfacción porque a los menores no se les judicializa como a un adulto y, para la comunidad, hay muchos permisos y no hay suficiente castigo.
Por último, el tercer eje lo rompe todo: por algún motivo el grupo que analizó Dikenstein permite, además de publicar sobre delincuentes, publicar sobre otra problemática de alta importancia para el barrio: perritos. Los perros son el gran enlace humanizador que apacigua las frustraciones y que hace el balance perfecto. Y es que es curioso, porque, según nos cuenta, la comunidad muestra una alta interacción con este tipo de publicaciones: saben los nombres de los perros callejeros y si, de hecho, lo son; reconocen entre perros similares; comunican sobre jornadas de vacunación; etcétera. El uso del lenguaje es otro y se hace una reflexión sobre cómo el delincuente es crecientemente estigmatizado y estereotipado mientras que al animal se le particulariza. Mientras los problemas de delincuencia no pueden ser inmediatamente solucionados, las acciones que puede hacer la comunidad por un perro son más sencillas y oportunas. En estos casos, se revela cómo se siente más empatía por un animal que por un humano y es un aspecto digno de señalar en los entornos virtuales.
Es importante el análisis y las reflexiones que se pueden hacer a través de este tipo de investigaciones, pues, comprendiendo este tipo de narrativas, en estos espacios en línea, se puede entender la inseguridad como problema público y “algunos rasgos de las sensibilidades contemporáneas en torno a la problemática del delito”. Además, de lo revelador que pueden ser los comentarios y los estigmas en los distintos tejidos sociales que en vida pasan desapercibidos, pero en línea son exacerbados.
Referencias
- Daily Mail. (2025, septiembre 12). Utah Governor hoped Kirk’s killer was not “one of us” [Video]. TikTok. https://www.tiktok.com/@dailymail/video/7549231922313039118
- Dikenstein, V. (2023). Animales, delincuentes y menores. Un análisis sobre la circulación de estigmas sociales en un grupo de seguridad de Facebook de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2017-2019). Revista CS, (40), 180-214. https://doi.org/10.18046/recs.i40.5512
- Martínez, S. B., & Tercic, M. (2025, septiembre 10). Murió Charlie Kirk: las autoridades liberaron a un sospechoso y sigue la búsqueda del asesino. Infobae. https://www.infobae.com/estados-unidos/2025/09/10/en-vivo-murio-charlie-kirk/


